Los juegos de guerra: cómo pensar como el adversario

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Los juegos de guerra: cómo pensar como el adversario

Por José Manuel Díaz-Caneja.  Analista de Inteligencia. Curso Superior de Inteligencia de las FAS.

El Centro Criptológico Nacional Español (CCN), en la Guía de Seguridad (CCN-STIC-401) Glosario y Abreviaturas, define ciberinteligencia como las “actividades de inteligencia en soporte de la ciberseguridad. Se trazan ciberamenazas, se analizan las intenciones y oportunidades de los ciberadversarios con el fin de identificar, localizar y atribuir fuentes de ciberataques”.

Según esta definición, el enfoque en ciberinteligencia es ¿reactivo o proactivo? Aunque probablemente la intención de los autores fuera otra, en mi opinión, debido al empleo de las palabras “identificar”, “localizar” y “atribuir”, parece que el enfoque es reactivo. Se podría interpretar que ciberinteligencia trata de detectar patrones de actuaciones conocidos de diferentes ciberamenazas para confirmar que una acción hostil está teniendo lugar.

Lo que, a priori, no es malo como apoyo a la ciberseguridad, resulta en muchas ocasiones insuficiente. ¿Por qué? La respuesta es sencilla si respondemos correctamente a esta pregunta: ¿cómo es posible que, a pesar del dinero que se invierte en ciberseguridad, todavía se realicen ataques de éxito contra todo tipo de objetivos?

La respuesta es fácil. Las medidas de ciberseguridad están diseñadas para protegernos contra los ciberataques de ayer, no contra los de hoy y mucho menos contra los de mañana. Es decir, están orientadas principalmente para la defensa contra las tácticas, técnicas y procedimientos de actuación conocidos de las ciberamenazas; es decir, sus patrones típicos.

Todo el sistema de defensa habitual se basa en un proceso de indicadores y alertas, para tratar de detectar esos patrones y neutralizar la acción en curso contra la organización a proteger.

Pero ¿qué pasa si las ciberamenazas son conscientes de que conocemos sus patrones de actuación? Pues que los cambian, cogiéndonos por sorpresa una vez más, ya que el enfoque aplicado es reactivo, debido a que no hemos tratado de anticipar otros posibles procedimientos de actuación de la menaza.

¿La solución? Intentar pensar como el adversario o competidor.

¿CóMO PENSAR COMO EL ADVERSARIO?

Para pensar como el adversario existe un conjunto de técnicas que podríamos englobar bajo la etiqueta de “Equipo Rojo” o “Red Team” en inglés.

Un equipo rojo es el que se forma con el objetivo de someter los planes, programas, ideas y supuestos de una organización a un análisis y desafío rigurosos.  El equipo llevará a cabo un proceso para identificar y evaluar, entre otras cosas, suposiciones, opciones alternativas, vulnerabilidades, limitaciones y riesgos para esa organización.

Su empleo proporcionará al cliente final una base más sólida para la toma de decisiones.

Actualmente, y debido a la gran publicidad alcanzada por los red team en ciberseguridad, está muy extendida la creencia de que todo lo que tiene que ver con equipo rojo está focalizado en esas actividades que llevan a cabo un conjunto de personas para identificar vulnerabilidades en las medidas de seguridad de nuestra organización.

Si, pero … no.

El Ministerio de Defensa británico define equipo rojo como la aplicación de una variedad de técnicas de análisis, tanto creativas como de pensamiento crítico para ayudar al usuario final a tomar una decisión mejor informada o elaborar un producto más sólido.

Es decir, el corazón del equipo rojo es el análisis, para lo cual se llevan a cabo actividades que podríamos dividir en tres fases:

  • Fase de diagnóstica. ¿Es la información precisa y está bien apoyada en evidencias? ¿Es lógica y está complementada por supuestos válidos?
  • Fase creativa. ¿El problema está limitado de alguna manera? ¿Se han considerado todas las posibles opciones? ¿Se pensado a fondo sobre las consecuencias?
  • Fase de desafío. ¿Son sólidas las opciones ofrecidas? ¿Son resistentes? ¿Cuál de las opciones es la más sólida? ¿Cuáles son las posibilidades de un resultado exitoso?

Durante estás fases se pueden aplicar diferentes técnicas de análisis, que van desde tormenta de ideas o comprobación de supuestos, hasta la experimentación, como se pude ver en la figura:

técnicas de análisis de inteligencia wargaming

Para mí, de entre todas estas técnicas, destaca por su utilidad a la hora de anticipar posibles acciones de nuestro adversario o competidor el wargaming o juegos de guerra técnica que, como se puede ver, es de aplicación en cualquiera de las tres fases de actuación de un equipo rojo.

¿QUÉ ES UN JUEGO DE GUERRA?

El wargaming es una técnica para apoyo en la toma de decisiones que, mediante un proceso estructurado, facilita la exploración de lo que podría funcionar para ganar o tener éxito) y lo que no, por lo general a un costo relativamente bajo.

Un juego de guerra es un proceso en el que se trata de pensar de manera creativa y desafiante sobre cómo podría actuar un adversario o competidor, estando basado en eventos dinámicos impulsados por la toma de decisiones de los participantes.

Además de los actores hostiles, se deben incluir todos aquellos otros factores que puedan influir en la ejecución y cumplimiento del plan de una organización.

El núcleo un juego de guerra lo constituyen:

  • Los participantes.
  • Las decisiones que toman.
  • La narrativa que crean.
  • Las experiencias compartidas.
  • Las lecciones que se extraen.

En resumen, los juegos de guerra sumergen a los participantes en un entorno con el nivel de realismo requerido para mejorar sus habilidades de toma de decisiones y/o las decisiones reales que toman.

Este tipo de técnica, con un enfoque analítico, de descubrimiento’ se puede utilizar para explorar cuestiones estratégicas, operacionales y tácticas en todo el espectro de la actividad de una organización.

Si el enfoque es de entrenamiento o aprendizaje, combinado con otras técnicas contribuye a incrementar las capacidades analíticas y de toma de decisiones, tanto a nivel individual como de grupo.

Debido a su polivalencia los juegos de guerra son utilizados, no solamente por los militares, si no también por empresas, servicios de emergencia, el mundo académico y humanitario

¿Por qué emplear los juegos de guerra?

Los juegos de guerra permiten identificar perspectivas que complementan otras formas de análisis o entrenamiento. Además, permiten examinar y desarrollar una comprensión más profunda en entornos complejos cuando nos enfrentamos a un contrario dinámico. De hecho, a menudo, es la única manera de explorar o identificar las hipótesis de actuación de ese adversario o competidor.

Una de las principales cualidades de los juegos de guerra es que permiten integrar diferentes métodos, herramientas y técnicas, tanto cuantitativas como cualitativas, con un elemento humano, alcanzándose así una capacidad que es mayor que la suma de sus partes.

Entre sus principales beneficios podríamos destacar:

  • Son una buena oportunidad para explorar opciones y asumir riesgos sin arriesgar vidas o interrumpir la continuidad del negocio.
  • Permiten poner a prueba, a bajo coste, los procedimientos de la organización, exponiéndola a la fricción y la incertidumbre, en relación con los adversarios o competidores, los aliados o socios y cualquier otra parte interesada.
  • Son un buen método para explorar la innovación, tanto en el conflicto como en los negocios.
  • Facilitan el descubrimiento de nuevos factores y preguntas no identificados previamente, los famosos “qué no sabíamos que no sabíamos”.

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