El analista de inteligencia y las necesidades del cliente

Analista de inteligencia

El analista de inteligencia y las necesidades del cliente

Por José Manuel Díaz-Caneja.  Analista de Inteligencia. Curso Superior de Inteligencia de las FAS. 

La actividad principal de un analista de inteligencia es elaborar productos precisos, relevantes, oportunos y a ser posible predictivos centrados en las necesidades del cliente.

La incertidumbre en inteligencia

Es verdad que uno de los problemas en el análisis de inteligencia es que gran parte de las conclusiones a las que se llega poseen cierto grado de incertidumbre, debido a que:

  • Las evidencias son en muchas ocasiones incompletas; no es habitual tener todos los datos necesarios.
  • Es habitual que la evidencias no sean concluyentes, en el sentido de que podrían significar más de una cosa o ser consistentes con más de una posible conclusión.
  • Las evidencias son en muchas ocasiones ambiguas, lo que significa que no se puede estar seguro de lo que están diciendo o exactamente qué información están transmitiendo.
  • Cuando se tiene una gran cantidad de evidencias a considerar, se encontrarán patrones de disonancia en los que unas evidencias apuntan en una dirección y otras apuntan en otras.
  • Finalmente, la evidencia puede no ser perfectamente creíble ya que proviene de fuentes de las que es difícil determinar su grado de fiabilidad.

Esto provoca que la validez y utilidad del producto de inteligencia sea puesta en entredicho, por lo que en la difusión de los productos de inteligencia es clave la comunicación entre el decisor, o cliente, y el analista de inteligencia.

Teniendo en cuenta que todos los procesos de inteligencia se focalizan en dar respuesta a las necesidades de información e inteligencia del cliente, es importante tener en cuenta su punto de vista, ya que de otra manera no valorará adecuadamente los productos que reciba, ya que:

  • Suele tener a su disposición otros “expertos”.
  • Su tiempo es limitado.
  • En ocasiones suele darse la “soberbia” del decisor.
  • Puede existir cierta tendencia a subestimar la aportación del análisis a sus conocimientos.

Por otro lado, también influye en esa comunicación el punto de vista del analista, que puede dificultar esa comunicación, ya que:

  • Se suele considerar un experto en el tema.
  • Puede tener tendencia a mostrar “todo lo que sabe”.
  • Puede verse influido por la “soberbia” del analista.
  • Es más habitual de lo que parece que tienda a sobreestimar su grado de acierto.

En el artículo de Jami Miscik, antigua Subdirectora de Inteligencia de la CIA, titulado “Intelligence and the Presidency – How to get it Right“, expone que, para que exista una buena relación entre los responsables de producir inteligencia y sus consumidores, es fundamental que cada uno comprenda al otro.

Entre otros aspectos, esto pasa por ser conscientes tanto de las limitaciones a las que está sujeta el trabajo de las organizaciones de inteligencia, pero también del rigor “analítico” con el que trabajan.

El rigor analítico en inteligencia

El “rigor analítico” es un término que se usa habitualmente, pero pocos analistas son capaces de describir lo que implica. Para alcanzar ese rigor analítico el analista debe:

  • Elaborar juicios precisos.
  • Ser claro.
  • Ser perspicaz, oportuno y relevante, y por qué no, imaginativo.
  • Destacar tendencias a lo largo del tiempo

Esto se demuestra mediante:

  • La confianza en sus juicios analíticos.
  • La identificación de supuestos.
  • La consideración de hipótesis alternativas.
  • La identificación de indicadores.
  • La aplicación de técnicas de análisis.

Por último, el rigor analítico depende de la calidad y credibilidad de las evidencias, la fiabilidad de la fuente, la información en sí misma, su relevancia y la potencial existencia de acciones de decepción y engaño.

Este rigor analítico facilita además una comunicación efectiva entre el cliente y el analista, ya que contribuye a demostrar que el producto de inteligencia:

  • Está basado en “argumentos bien construidos y claros”.
  • Se adecua al “punto de vista del cliente”.
  • Contribuye a evitar la ambigüedad, de las ideas y el lenguaje.
  • Facilita la anticipación a las objeciones naturales.

Para la alcanzar este rigor analítico es de gran utilidad, por no decir que es un requisito obligatorio, la aplicación de técnicas de análisis.

El analista de inteligencia y las Técnicas de Análisis

Las técnicas de análisis de inteligencia son instrumentos que ayudan a reducir los posibles errores que puedan cometer los analistas de inteligencia debido a la falta de información, su inexperiencia, sus sesgos y prejuicios, la escasez de tiempo y las acciones de decepción del adversario o competidor.

Su aplicación nunca asegurará que el analista acierte en sus conclusiones, pero sí que ayudan a reducir la probabilidad de que se equivoque. Este es un error común, ya que muchos piensan que inteligencia se vuelca en “acertar” sobre lo que podría pasar en el futuro. Pero es todo lo contrario: en inteligencia se trata de reducir la incertidumbre que rodea a todo asunto complejo sobre el que se deba de informar.

En relación con los productos de inteligencia que se vuelcan en el futuro, este no se puede predecir, pero sí es factible determinar posibles evoluciones de los acontecimientos, incluso asignándoles una probabilidad de ocurrencia que permitan una toma de decisiones de mayor calidad.

Como decía el general Dwight D. Eisenhower “en la preparación para la batalla siempre me ha parecido que los planes son inútiles, pero la planificación es indispensable”. Pues con inteligencia pasa lo mismo. Muchas veces, los productos de inteligencia no conseguirán “acertar”, pero si facilitarán que la organización esté mejor preparada para afrontar la incertidumbre que rodea toda decisión de cara al futuro, sobre todo si es a largo plazo.

A pesar de las evidentes ventajas que proporcionan el empleo de técnicas de análisis, muchos analistas y las organizaciones a las que pertenecen, son reacios a su empleo, debido al tiempo que consumen, pero que sin embargo se puede reducir con la experiencia en su aplicación.

Hay que tener en cuenta, y que muchas veces se pasa por alto, que, a la falta de información, que puede afectar a la fiabilidad y precisión del producto de inteligencia, se une la limitación del tiempo disponible, que obliga a elaborar un producto de inteligencia imperfecto, pero oportuno.

Todas estas variables hay que tenerlas en cuenta a la hora de decidir si se aplica una determinada técnica de análisis o no, ya que hay que ser conscientes de que son un medio para alcanzar un fin, no un fin en sí mismo. Si se aplican es para mejorar la calidad del producto.

Aunque hay diversas corrientes, la mayoritaria apuesta por la aplicación de técnicas de análisis, debido a que pueden beneficiar a los analistas, y al cliente al que apoyan, de varias maneras:

  • Aportan calidad a los procesos de trabajo en inteligencia.
  • Facilitan que los analistas desarrollen mejores argumentaciones en apoyo a sus valoraciones.
  • Permiten una mejor supervisión del proceso seguido, lo que ayuda cuando es necesario llevar a cabo un análisis posmorten, para tratar de identificar donde se falló.
  • Proporciona un registro de auditoría intelectual que permita a los analistas y otras personas comprender cómo se alcanzó una evaluación y, si es necesario, en el futuro poder revisarla fácilmente.
  • Hace que el análisis sea más persuasivo para los clientes y las partes interesadas.

 

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