El mundo VUCA ha muerto. El siglo XXI es WARFARE

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El mundo VUCA ha muerto. El siglo XXI es WARFARE

Por Fernando Pasquín Agero. Executive MBA y Diplomado en Investigación Operativa y Sistemas

Durante los últimos años hemos visto en todos los foros empresariales, directivos, militares, etc.. la aparición casi obligada del acrónimo VUCA, inventado a finales de los años 80 en la Escuela de Guerra del Ejército Norteamericano como un modo rápido de definir las nuevas situaciones que se iban a afrontar en el futuro próximo. Así, se hablaba de que nos enfrentábamos a situaciones Volátiles y faltas de certezas absolutas, Inciertas (Uncertain), puesto que la Unión Soviética había caído, se estaba descomponiendo y todavía no se preveía un resultado estable, Complejo, puesto que empezaban a aparecer los problemas que estaban ocultos tras la directa confrontación entre bloques, y Ambiguo, ya que la falta de conceptos firmes ocasionaba malentendidos y conflictos.

Pero, como de costumbre, la situación actual nos ha sobrepasado, y en los últimos tiempos hemos pasado a contemplar nuevos acrónimos para definir la situación, como BANI (frágil (Brittle), Ansioso, No lineal e Incomprensible), que expone la debilidad de las nuevas situaciones y su facilidad para cambiar en corto tiempo, junto con la rapidez (ansiedad) de los cambios, su desarrollo no lineal y complejo, donde un hecho puede hacer retroceder hacia puntos de partida, o la incomprensión absoluta del desarrollo de los hechos, por la inmensa cantidad de información que actúa en cada situación.

También es conocido el acrónimo TUNA (Turbulento, Novedoso, Incierto, Ambiguo), que, más o menos, define las mismas características. Pero la situación a la que nos enfrentamos tiene muchas más características de las que acabamos de enumerar. Y la situación de pandemia mundial nos ha ocasionado un enorme descalabro de miles de ideas preconcebidas, tantas como cayeron con el muro de Berlín; las que crearon el VUCA.

La principal circunstancia que ha traído la pandemia es la constatación de que el mundo del Siglo XXI seguirá siendo Volátil y Variado. No se prevé una única idea de progreso de las sociedades, ni un guía único hacia la mejora social. Han aparecido y aparecerán miles de ideas que conformarán las sociedades. Y en contraposición a la Agenda 2030 del Foro de Davos, que aboga por la creación de capacidades colectivas, es factible simultáneamente la ampliación de las agendas individuales. En esto, las cosas no han cambiado.

El siguiente punto que se observa es la Ambigüedad. Cosa lógica si hemos hablado de la variedad. A mayor variedad, más fácil es encontrar procesos ambiguos y poco claros. Tampoco hemos cambiado.

Pero ahora nos aparece la Aleatoriedad, y su principal consecuencia, la imposibilidad de prepararse para un evento o situación predecible. La aleatoriedad nos obliga a estar preparados para cualquier “Cisne Negro”, o “Rinoceronte Gris” que  tengamos que afrontar sin saber cómo hacerlo. Esta aleatoriedad nos ha golpeado salvajemente durante la pandemia, y hemos pagado en vidas humanas nuestra incapacidad para afrontar estos hechos.

Otra característica de los años que vienen es que serán Confusos, muy confusos. Ya estamos viendo el poder de las noticias falsas o tendenciosas (fake-news) y su influencia en los movimientos de masas que acaban… asaltando el Capitolio, o tomando las calles de Barcelona…

Esa misma difusión de información no es lenta, pausada y razonada, sino Acelerada hasta niveles máximos. Un único video en youtube puede lanzar a las masas a la calle en escasos minutos, independientemente de su veracidad o falsedad.

Y un término interesante es que toda situación es Radicular. Miles de pequeñas raíces se entrecruzan entre ellas sin tener una raíz principal que sustente a la planta. No existe una idea principal a la que otras secundarias apoyen o den sustento, sino que todas las ideas se apoyan entre ellas y crean una tupida red que mantiene la situación. Tal y como las raíces de una planta sustentan el tallo, y como las “Medusas Negras” se unen para crear una situación disruptiva.

Y por último, las organizaciones envueltas en toda situación han abandonado la jerarquía y los niveles de gestión tradicionales. Se han Empoderado y actúan de modo autónomo, sin pedir permiso ni aceptar otras directrices que el seguimiento de una ideología o una guía general de comportamiento. Las redes y la capacidad tecnológica permiten que cualquier persona sea una creadora de opinión y palanca de movilización. Los pequeños equipos descentralizados  serán la clave de funcionamiento para el siglo XXI.

Así, vemos que el siglo XXI será Volátil, Variado, Ambiguo, Aleatorio, Confuso, Acelerado, Radicular y Empoderado. Y si trasladamos los términos al inglés, lengua franca de la comunicación empresarial, vemos que será Volatil, Varied, Random, Foggy, Accelerated, Rooty and Empowered…

Es decir… W.A.R.F.A.R.E.

GUERRA. El siglo XXI será un tiempo de Guerra, donde las empresas deben abandonar sus asentados criterios de  planificación y gestión para tiempos tranquilos y dirigir sus miradas hacia los rápidos métodos de gestión y adaptación a la incertidumbre que tienen las Fuerzas Armadas. No deja de  ser una prueba de ello que la única gran organización que ha afrontado con gran éxito las dificultades y penalidades de la pandemia ha sido la Unidad Militar de Emergencias, y, por supuesto, sin tener un protocolo previo para pandemias sanitarias ni haber afrontado previamente una situación igual.

Y para poder adelantarse, prepararse y actuar en este entorno warfare, las empresas deben tener no sólo herramientas y capacidades industriales, sino capacidad de obtener y analizar información para transformarla en Inteligencia. Y de un modo veraz, eficiente y muy, muy rápido. Porque las situaciones cambian demasiado rápido para que los sistemas clásicos de tratamiento y análisis de información y toma de decisiones sean capaces de responder a los nuevos entornos warfare.

La formación en Inteligencia es clave para responder a los retos del siglo XXI.

Términos usuales de gestión:

Cisne Negro: situación impredecible, súbita, inesperada y de gran impacto. 

Elefante Negro: Problema que se conoce y es evidente, pero del que nadie habla. Elefante Negro

Rinoceronte Gris: Problema obvio, conocido y comentado, y del que se sabe que tendrá un impacto futuro, pero sobre el que no se realiza ninguna acción. Como un rinoceronte en embestida ante el que te quedas quieto. 

Medusa negra:  acontecimientos de poca importancia y separados en el espacio, que al coincidir en el tiempo, o relacionarse de alguna manera, pueden provocar un acontecimiento disruptivo a gran escala. 

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