El Plan de Desescalada: posibles escenarios de la crisis del COVID-19-I+L
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El Plan de Desescalada: indicadores y escenarios en la crisis del COVID-19

Indicadores y escenarios en la crisis del COVID-19

El Plan de Desescalada: indicadores y escenarios en la crisis del COVID-19

Por José Manuel Díaz-Caneja.  Analista de Inteligencia. Curso Superior de Inteligencia de las FAS.

Debido a la situación de la pandemia del COVID-19, las últimas semanas está siendo noticia el Plan para la Transición Hacia una Nueva Normalidad, más conocido como Plan de Desescalada, sobre todo lo relacionado con los cambios de fase y sus indicadores y criterios asociados.

Hace unas semanas publiqué un artículo en cuál intentaba explicar cómo la elaboración de escenarios de futuro puede apoyar en los procesos de planificación y de toma de decisiones de una organización.

En esencia, los escenarios son hipotéticas situaciones de futuro y la cadena de acontecimientos que nos llevarían hacía ellos. Es decir intentan responder a la pregunta de ¿qué puede ocurrir?

Mediante el proceso de planeamiento se analiza el ¿qué se puede hacer? Es decir, las distintas opciones que se pueden adoptar para hacer frente a esos hipotéticos futuros. Se decide el ¿qué se va a hacer? y el ¿cómo se va a hacer?

Una vez tomada la decisión de lo que se va a hacer y cómo, y por supuesto cuándo, se pone en marcha el plan correspondiente. En este momento es clave la monitorización y evaluación de si se van alcanzado los objetivos establecidos en el plan que se está ejecutando.

Esta monitorización y evaluación se lleva a cabo mediante la elaboración de indicadores. En el ámbito civil son de sobra conocidos los famosos KPI (Key Performance Indicators), mientras que en el ámbito militar se utilizan las MOP (Measures of Performance) y MOE (Measures of Effectiveness.

¿Qué es un indicador?

Aunque existen varias definiciones, me quedo con que un indicador es un conjunto preestablecido de “observables” o acciones potencialmente observables, condiciones, hechos o eventos, cuya ocurrencia simultanea podría confirmar que un fenómeno se está materializando o podría ocurrir en un futuro próximo.

La utilidad de los indicadores es amplia ya que pueden, y deben, ser controlados para obtener alerta táctica, operacional o estratégica sobre la posible ocurrencia de escenarios futuros.

Como indiqué anteriormente, en el ámbito empresarial se emplean los KPI para evaluar el grado de cumplimiento de los objetivos marcados en una organización. De esta manera se pueden anticipar las correcciones que sea necesario adoptar.

Su empleo está tan generalizado, que incluso los podemos  observar en el Plan de Desescalada aprobado por el Gobierno de España, en el marco de la crisis del COVID-19, y denominado “Plan para la Transición Hacia una Nueva Normalidad”.

Pero ¿sabemos cómo es el proceso de elaboración de indicadores? ¿tenemos claras las características que debe tener un indicador para que sea válido? ¿comprendemos que los indicadores deben de estar relacionados con hipotéticos escenarios de futuro, ya sea para alcanzarlos o para evitarlos?

Características de los indicadores

La primera característica de un indicador es que tiene que ser observable. Por ello, cualquier fuente fiable debe de ser capaz de obtener información relativa al mismo.

Además, debe ser válido, es decir, relevante para el estado final que el analista trata de predecir, y discriminante con otras hipótesis o escenarios. Un indicador que no discrimine la probabilidad de ocurrencia de varios escenarios de futuro, no es útil.

Por otro lado, a la hora de obtener información sobre un indicador los medios de obtención deben de ser capaces de observar siempre lo mismo. Esto implica que se necesita que el indicador sea fiable, para lo cual es obligatorio haber elaborado un definición precisa del mismo.

Como cuarta característica el indicador debe de ser estable; es decir, se debe de poder observar a lo largo de un periodo de tiempo, para permitir comparaciones y poder evaluar su evolución.

Por último, tiene que ser único. Esto implica que debe medir solo una cosa y, en combinación con otros indicadores, señalar un posible escenario o hipótesis.

Utilidad de los indicadores

Los indicares tienen como una de sus utilidades el proporcionar alerta temprana, reduciendo la incertidumbre que rodea la probable evolución de una situación. De esta manera, facilitan la anticipación en la adopción de, por ejemplo, medidas de mitigación como podría ser el caso en la lucha contra la pandemia del COVID-19.

El buen indicador es aquel que permite anticipar la evolución de una situación, antes de que se materialice.

Por ejemplo, supongamos que estamos monitorizando la evolución del precio del petróleo con el fin de detectar un posible incremento del valor de la gasolina. El buen indicador no será el que esté vinculado a la evolución del precio del petróleo ya que, cuando este aumente, el periodo de tiempo hasta que lo haga también de la gasolina será muy corto.

En este caso, un indicador aceptable podría estar vinculado a las  informaciones en los medios de comunicación sobre una posible reunión de la OPEP. Esto nos serviría de alerta para reorientar la obtención de información sobre los asuntos a tratar en dicha reunión, uno de los cuales podría ser la reducción de la producción, lo que probablemente implicaría un incremento del precio.

La elaboración de indicadores

En líneas generales los indicadores los podemos dividir en dos grandes grupos:

  • Aquellos que nos indican si estamos llevando a acabo nuestras acciones de manera correcta.
  • Los que nos permiten evaluar si estamos ejecutando las acciones correctas.

El primer grupo esta vinculado a la medición de como estamos haciendo las cosas en nuestra organización, para alcanzar los objetivos marcados. El segundo grupo valora si las acciones que estamos llevando a cabo producen los efectos deseados.

No es objetivo de este artículo el explicar el proceso completo de elaboración de indicadores, el cuál se puede consultar en el artículo “Generación de indicadores para el análisis de inteligencia”, escrito por Aurelio Álvarez Migueláñez, si no destacar un aspecto clave: la importancia que tiene una correcta descripción y tabulación del indicador, todo ello vinculado a los efectos que se pretenden conseguir.

Indicadores en el Plan de Desescalada

Tomando como ejemplo el caso del plan de desescalada en la pandemia del COVID-19, es objeto de debata los criterios establecidos en relación a cada indicador, para determinar que una zona geografía cambie de fase o no.

Ciertamente es necesario controlar el número de contagiados y de muertes a consecuencia de la enfermedad, pero si lo que pretendemos es monitorizar la situación para evaluar a qué escenario de futuro nos dirigimos, habrá que recurrir a varios tipos de indicadores. De esta manera podremos adoptar medidas antes de que la situación se desboque, o como es el caso, decidir que área geográfica cambia de fase.

Está claro que en el caso del COVID-19, uno de los objetivos es limitar la propagación de la enfermedad. De ahí la implementación de medidas de distanciamiento social, que han tenido éxito a la hora de ralentizar dicha propagación, facilitando que el sistema sanitario sea capaz de absorber los nuevos enfermos.

Con el plan de desescalada es importante verificar que se cumplen los requisitos para que un área geográfica pase de una fase a otra, y controlar para que no se produzcan retrocesos de fase, con las consecuencias nefastas asociadas.

Es clave, por lo tanto, verificar que la propagación se mantiene en los niveles aceptados para cada fase. Está claro que hay indicadores que deben de ser monitorizados, como los citados anteriormente, en relación al número de fallecidos y enfermos o la capacidad del sistema sanitario, pero quizás estos indicadores no faciliten la anticipación. Es decir, no alerten con la suficiente antelación de que algo esta ocurriendo.

En la lucha contra la propagación, es probable que un buen indicador sea la monitorización del cumplimento de las medidas de distanciamiento social, unido por ejemplo, al del nivel de uso de los medios de protección (mascarilla y guantes) por parte de los ciudadanos.

¿Por qué el cumplimiento de las mediadas de distanciamiento social podría ser un buen indicador? Pues porque es una variable clave, como ya indiqué en un artículo anterior, que ejerce gran influencia sobre otras variables.

Identificación de variables clave en análisis de inteligencia

En el proceso de análisis de un asunto complejo, como es el de la pandemia del COVID-19, los indicadores a monitorizar deben de estar vinculados a esas variables clave que ejercen gran influencia, ya que según la evolución de su comportamiento podrían condicionar los resultados que el sistema produce, en este caso, de lucha contra la propagación del COVID-19.

Como ejemplo didáctico, si buscamos adoptar medidas que eviten la propagación del virus es necesario que los indicadores nos avisen, con la mayor antelación posible, si los ciudadanos no cumplen las medias de distanciamiento social, se juntan en grupos etc. En caso de que se mantenga esa tendencia en su comportamiento, es probable que se produzca un repunte en la propagación del virus.

análisis Plan de Desescalada COVID-19

En el caso anterior, y es lo que se ha intentado representar en la imagen superior, cuando el indicador, o indicadores ya que será habitual el tener que contemplar más de uno, nos alerta de que vamos hacia ese hipotético escenario, es el momento de adoptar medidas de mitigación, para reconducir el comportamiento de la variable, por ejemplo, mayor intensidad de la actuación de las FCSE, incremento de la campaña informativa sobre la necesidad de cumplir las normas de distanciamiento social, y en el peor de los casos restricciones a la movilidad. El indicador ha cumplido su función de alertar.

Como podemos intuir, el proceso se debe basar en la elaboración de unos indicadores que midan si las acciones que se están llevando a cabo, por ejemplo cumplimento de las medidas de protección y de distanciamiento social, se están ejecutando de manera correcta.

Por otro lado, será necesario otro conjunto de indicadores que midan si se están alcanzado los efectos perseguidos, por ejemplo reducción de numero de contagios. Es decir, estos últimos evaluarían si se están llevando a cabo las acciones correctas.

La calificación y tabulación de los indicadores

Para que el proceso de evaluación se lleve a cabo de manera correcta, es necesario haber definido previamente que debe medir cada indicador, y sobre todo los diferentes estados o niveles de cada indicador.

análisis de contagios en la pandemia del COVID-19

En base al análisis de los niveles en los que se encuentra el conjunto de los indicadores se podrá evaluar hacia que escenario nos estamos dirigiendo, lo que por ejemplo en el caso del COVID-19 en España, podría servir de base para determinar que una zona cambie de fase.

La elaboración de escenarios y sus correspondientes indicadores es imprescindible en asuntos complejos donde existe una gran incertidumbre sobre su posible evolución, ya que mejora la capacidad de respuesta.

Esta capacidad de respuesta se podría comparar con lo que pasa en el ámbito de la biología con el binomio estímulo – respuesta, de tal manera que la capacidad de un organismo para sobrevivir depende de su respuesta a los estímulos que recibe del medio ambiente.

Con la elaboración de escenarios pensamos que es lo que puede ocurrir en el futuro, y con los indicadores monitorizamos la evolución de la situación. Esto permite que hayamos ya pensado que respuesta deberíamos dar ante la activación de los indicadores correspondientes, agiliza la toma de decisiones, facilita la reconfiguración de los recursos de manera más rápida y ayuda en la protección contra las amenazas y, si es el caso, el aprovechamiento de las oportunidades que pudieran surgir.

Para finalizar, recordar que un escenario es una respuesta bien trabajada a la pregunta: ¿Qué puede suceder? O ¿Qué pasaría si…? Por lo tanto, difiere de un pronóstico o una visión, ya que ambos tienden a ocultar los riesgos. El escenario, en cambio, hace posible la gestión de riesgos, sobre todo con el apoyo de los indicadores.



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