OSINT, SOCMINT y el análisis de inteligencia- Inteligencia y Liderazgo
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OSINT-SOCMINT y el análisis de inteligencia

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24 Feb OSINT-SOCMINT y el análisis de inteligencia

Por José Manuel Díaz-Caneja.  Analista de Inteligencia. Curso Superior de Inteligencia de las FAS.  

 

El otro día volvía a releer un artículo titulado “The Intelligence Cycle is Broken – Here’s How to Fix it”, escrito por Nichola Krohley en octubre de 2017, en el cual el autor hacía una crítica sobre cómo funcionaba la estructura de inteligencia Norteamérica. Krohley reconocía que, a pesar de tener unas capacidades inimaginables hace unos años, a la hora de obtener y analizar información de manera más o menos automatizada, estaba demasiado volcada a nivel táctico, sobre todo en la ejecución del ciclo F3EAD (Find, Fix, Finish, Exploit, Analyze y Disseminate).

Sin embargo, esta superioridad táctica no se había traducido en una superioridad estratégica en conflictos como Irak o Afganistán, debido a cómo se estaba aplicando el ciclo de inteligencia. Este aspecto limitaba la capacidad para alcanzar una compresión profunda de la situación en cada una de las zonas de conflicto donde estaban involucradas las Fuerzas Armadas Norteamericanas.

En resumen, no se estaba mejorando realmente en el análisis. Todo el esfuerzo se está centrando en la obtención de información para el targeting, la también denominada inteligencia de objetivos, al haber revolucionado la tecnología el nivel táctico y ser capaz localizar y eliminar cualquier objetivo con un porcentaje de efectividad muy alto.

Esto que ocurre en campo militar pasa en otros ámbitos. No es exagerado afirmar que todos los que se dedican a inteligencia se ven obligados a enfrentar una revolución digital de proporciones verdaderamente monumentales.

Primer problema: el exceso de información

Pues este ejemplo anterior nos sirve para comparar lo que esta pasando hoy en día con OSINT(Open Source Intelligence). Existe la creencia de que en fuentes abiertas se puede encontrar casi cualquier información que necesite el analista para elaborar su producto de inteligencia. Esta creencia esta muy alejada de la realidad.

Una estimación de la cantidad de datos creados diariamente por las fuentes de los medios sociales ayuda a poner la escala de esa revolución digital en perspectiva.

Cada día, se envían aproximadamente 22 mil millones de mensajes de texto móviles, Facebook contabiliza 4,3 mil millones de mensajes, Twitter 656 millones de tweets, Instagram 67,3 millones de publicaciones y YouTube más de 4 millones de horas de contenido nuevo.

Aunque los datos pueden variar según a la fuente a la que se recurra, puede asegurarse que el volumen de información disponible para el personal de inteligencia es abrumador. De tal manera que es habitual leer que, más del 90% de la información que se necesita para elaborar un producto de inteligencia, se puede obtener de fuentes abiertas.

Debido a esta situación, los términos de OSINT (Open Source Intelligence) y SOCMINT (Social Media Intellligence) han cobrado gran auge, junto con sus procedimientos, metodologías y software de análisis asociado.

Es habitual en los foros especializados en OSINT leer recomendaciones sobre distintos softwares para obtener información como Maltego,The Harvestero Tinfoleak, por ejemplo.

Su finalidad es obtener datos y facilitar un análisis de información que permita la elaboración de productos de inteligencia fiables, oportunos y precisos. Pero:

  • ¿Sabemos para qué estamos obteniendo la información?
  • ¿Esa información que obtenemos es la que verdaderamente necesitamos?
  • ¿Cubre nuestros vacíos de información?
  • ¿Es fiable?
  • ¿Somos capaces de evaluarla, analizarla, integrarla con otro tipo de información e interpretarla?
  • ¿Sabemos analizarla aplicando diferentes técnicas de análisis?
  • ¿Confirma o deniega nuestras hipótesis?
  • Y lo más importante ¿es la que necesita nuestro cliente, el decisor, para tomar la decisión más adecuada?

La respuesta más probable a todas las preguntas anteriores será seguramente que no, si no hemos seguido unos pasos previos antes de lanzarnos a obtener información, gastando recursos de manera innecesaria.

El problema de ese software tan especializado es que suele estar más centrado en la obtención que en el análisis. Por ello es necesaria la aplicación otras técnicas por parte del analista que le ayuden, tanto en el análisis como la integración e interpretación de la información obtenida.

Es aquí también donde los sesgos, prejuicios y esquemas mentales del analista que lo configure pueden limitar su eficacia. Esto se debe a que se tiende a formar al personal en el manejo de este tipo de software sin dotarle de otros conocimientos que limiten errores en la evaluación y análisis de la información.

Esta situación provoca comentarios como:

  • El software no me da los resultados que quiero.
  • O, si yo se analizar, pero no sé qué hacer con los datos y la información obtenida.

En resumen, es fácil encontrar verdaderos expertos en la obtención de información de fuentes abiertas y redes sociales, pero es escaso el número de personas que son capaces de realizar un análisis correcto aplicando diferentes técnicas, y que sirva de base para la elaboración del producto de inteligencia final.

La realidad, es que la información que somos capaces de obtener es como la punta de un iceberg: solo es una parte de la que necesitamos para elaborar nuestro producto de inteligencia.

Esto es debido a que en muchas situaciones seremos incapaces de identificar, interpretar y explicar como se relacionan y se influyen mutuamente todos los factores, actores y variables del asunto que estemos analizando.

 La solución: análisis, análisis y más análisis

Cuando uno mira el, a veces tan denostado, ciclo de inteligencia, parece que solamente hay análisis en una de las subfases de la fase de elaboración.

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La realidad es que el análisis debe de empezar en la fase de dirección, una vez que nuestro cliente ha definido sus necesidades de información.

Aunque no se debe generalizar, en muchas ocasiones, y como paso previo a la obtención de información, deberemos elaborar un modelo de nuestro hipotético objetivo, y descomponerlo en posibles datos o informaciones que nuestros medios de obtención sean capaces de captar.

Este el caso por ejemplo de I&W (Indicators & Warnings). Para controlar la evolución de los acontecimientos, los analistas deberán aplicar técnicas de generación de escenarios y sus correspondientes indicadores, todo con la finalidad de evitar que su organización se vea sorprendida.

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Esos indicadores, simplificándolo mucho, no son más que datos o informaciones que debemos obtener para confirmar o denegar si la situación evoluciona según lo previsto o no. Todo debe realizarse con la finalidad de apoyar una posible decisión, controlar si nuestros planes se van cumpliendo o si, por ejemplo, nuestro adversario o competidor se comporta como esperábamos.

Pero la misma técnica es de aplicación para identificar, por ejemplo, perfiles terroristas en una red social, o fake news y campañas de desinformación.

Un analista de inteligencia siempre llevará a cabo análisis de información. Pero, además, y esto es habitual en estructuras pequeñas, podrá realizar también la búsqueda de la información necesaria para elaborar sus productos de inteligencia, principalmente en fuentes abiertas y redes sociales.

No cabe ninguna duda de que experiencia y formación deben de ser los dos factores determinantes a la hora de que un analista de inteligencia desarrolle su trabajo de manera eficiente en cualquier organización.

La gran carencia que he detectado, y esto es una opinión, es que falta formación en técnicas de análisis. Ello provoca que muchos de los productos de inteligencia que se elaboran no son oportunos, fiables, precisos, relevantes y por supuesto no son predictivos. Es decir, no satisfacen las necesidades de información del jefe.

Técnicas que debe dominar un analista de inteligencia

En relación con este punto, y dependiendo de la fuente a la que se recurra, hay diferentes opiniones sobre las técnicas que como mínimo debe de dominar un analista, pero que podríamos decir que son:

  • Pensamiento crítico.
  • Técnicas básicas de representación de la información. Descomposición y visualización. Cronologías. Matrices de asociación y de actividades. Diagrama de relaciones/actividades. Identificación de tendencias, patrones y relaciones.
  • Social Network Analysis (SNA).
  • Técnicas de Generación de Ideas. Tormenta de ideas. Mapas mentales y conceptuales.
  • Técnicas diagnósticas. Técnicas de exploración del entorno.
  • Análisis de sistemas. Análisis de relación causa-efecto. Diagramas de Influencia.
  • Matriz de Impactos Cruzados.
  • Técnicas de Elaboración de Escenarios.
  • Técnicas de comprobación de hipótesis.
  • Elaboración de indicadores.
  • Técnicas de apoyo a la decisión.

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A lo anterior hay que unir la capacitación para elaborar productos e informes de inteligencia, y hacer que el analista sea consciente de que sus sesgos personales y a veces también los de la organización para la que se trabaja, pueden, y de hecho lo hacen, influir en la calidad de los productos de inteligencia.

Esto puede derivar en una toma de decisiones inadecuadas que conduzca al desastre a la organización a la cual el analista apoya.

La solución para mejorar el análisis de inteligencia pasa por:

  • Incrementar las habilidades analíticas del profesional.
  • Formarle para que evite o limite el impacto de sus prejuicios y sesgos.
  • Piense de manera independiente y crítica.
  • Y evalúe la información que le llega de manera racional.

 

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Todo lo anterior debe de realizarse sin perder el objetivo para el que se obtiene información y se analiza:  satisfacer las necesidades de información de nuestro jefe o cliente.

Teniendo claro que nunca dispondremos de toda la información necesaria para elaborar nuestro producto, a nuestro cliente hay que informarle siempre de:

  • Qué sabe y por qué se sabe.
  • Qué se supone y por qué se supone.
  • Qué es lo que no sabemos y qué estamos haciendo al respecto.

 

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